Antes de leer “El Silencio de Abril”

Los seres humanos, a pesar de la certeza inequívoca de la muerte, aun no podemos aislar el espanto ante su presencia. Marivell, ha analizado el dolor que provoca la pérdida de un ser cercano y en ese punto del desencanto ha encontrado los cimientos para un poemario que retrata el abismo torturador que deja la ausencia de una alma querida.
Retratar esta realidad interna se dificulta en la medida que es parte de nosotros. Porque describir un sentimiento que está tan asido a nuestra sensibilidad, recrea y profundiza la dolencia.
Estos poemas podrían asumirse en un primer momento como una catarsis en la que la autora encontró en la creación una salida para ese dolor. Y esta visión se justifica en la medida que en el libro se van enumerando las etapas de ese proceso de ascensión del sujeto a un estado de mejoría espiritual. Una especie de marca tangible señala cada punto de inflexión de ese crecimiento. Primero, la noticia de la muerte, la conmoción, negación y angustia. Luego, el deceso, ese dolor que la hunde en un estado donde la propia muerte parecería el elíxir de la salvación. Acto seguido, la convivencia con el recuerdo, la creación de imágenes e incluso hechos que llevan a darle justificación en vida a un ser que ya no está. Al final, cae como gota de primera lluvia de mayo, suave, pero contundente, la resignación que no es más que la idea de que la vida estuvo presente en el pasado y de él podemos extraer los pasajes que más sirvan al presente.
Hasta ahí el libro puede verse como un ejercicio liberador, pero no. No es un diario del dolor, hay en él algo más, otra cosa, una compenetración lírica tan limpia, tan pura, tan extraída de las fosas más complejas del sentir, que envuelven al lector en una empatía tan cercana con lo expuesto en el poemario que es imposible entonces calificar de exclusiva catarsis, pues atribuirle al simple desahogo tal profundidad, sería sobrevalorarlo. Es entonces esa expresión detallada y auténtica de un hecho universal del ser humano que hace de este poemario una experiencia de lectura que vale la pena vivir. Porque a eso, justamente es que nos invita la literatura y sobretodo la poesía, a involucrarnos en mundos alternos a los nuestros para encontrar en nosotros una mejor explicación de la humanidad que nos fue heredada por Dios, la evolución o quién sabe.
Ibeth Guzmán

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News Reporter
Marivell Contreras, poeta, escritora y periodista dominicana. Ha publicado los poemarios: Mujer ante el Espejo, Hija de la Tormenta, El Silencio de Abril y No me Regales Perlas. Otras publicaciones: Feria de Palabras (entrevistas a escritores), La Chica de la Sarasota: Cuentos de la Calle (relatos), La Flotadora (Microrrelatos), El Sabor de las Letras (recetas y textos de varios escritores). Poemas suyos han sido incluidos en las antologías: A Viva Bosch, A la Sombra del Cañaveral, Solo para locos, Vol. 1 y 2; Poetas de la Era, Vol. 3., Voces del Vino, No creo que yo esté aquí de más, Voces del Café. Microrrelatos suyos han sido incluidos en las antologías: Mujer en pocas palabras y Los Nuevos Caníbales.

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