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Presentación “Mitología de bolsillo” y “La flotadora”, por José Carlos Nazario

No voy a hablar mucho de los autores. No por hacerles un desaire (aunque no conozco a Pedro Antonio, él fue jurado en un concurso en el que salí premiado. Así que debo estar debiéndole algo más de 50 mil pesos sin contar la inflación. Y a Marivell la quiero con la misma locura suya, la que me compró en una noche mientras hablaba con mi abuela nonagenaria y luego entre tragos… para qué contar). Hablaré poco de este par de escritores porque ellos no importan. Porque hoy mueren ellos y para ellos mueren los que nacen: “Mitología de bolsillo” y “La flotadora”.

Marivell Contreras y Pedro Antonio Valdez

 

 

Pero hay que decir que Marivell Contreras y Pedro Antonio Valdez los parieron. Construyeron una serie de viajes breves desde lo fantástico a la cotidianidad, y viceversa. En la mente del lector se forman y deforman versiones y caminos, que rayan a veces en la más violenta realidad (en el caso de los coqueteos con el tablero borgiano de Pedro Antonio Valdéz) y al más íntimo latido (en el la flotadora enamorada del (des)amor, la obsesión y el desengaño que es Marivell).

Pedro Antonio Valdez mira por el ojo de una cerradura que abre un salón gigantesco. Detrás de la puerta puede haber una imagen vergonzosa o un destello fantástico, según la página. Vacas a prueba de Ferraris, tríos que descubren lascivia en el interior de un lector confundido, una mujer que busca hacer cómplice a Dios en sus plegarias para salir impune, gatos que encuentran el misterio de sus vidas al morir. Voces, diagramas, pasajes que se estrellan con el lector cambiando certezas por asombro.

Una mujer descose los tejidos de su esencia. Por momentos juega, a veces devanea, siempre cavila un horizonte poético. Con una prosa sencilla y libre, Marivell Contreras nos regala, en sus palabras, con sus palabras: un simple juego de instantes. Instantes de una mujer, a veces diosa, otras esclava que gime y gruñe a la vida, al amor, a las cosas y los cuerpos.

Mujer sola, ahogada, reñida, enamorada, culpable, lasciva, multiforme, tragada, callada de tanto escribir. Cuánta destreza y precisión en el relato breve, brevísimo. Tan breve que me da vergüenza seguir.

José Carlos Nazario

Escritor

#Josecarlosnazario (autor)

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