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José Rafael Lantigua sobre No me regales perlas

Palabras del intelectual y poeta dominicano José Rafael Lantigua en la presentación del poemario  “No me regales perlas”, efectuado en el Paraninfo de la Universidad Autónoma de Santo Domingo el 31 de octubre de 2017.

Marivell Contreras puso a circular recientemente un nuevo libro de poemas. Para la ocasión, me invitó a escribirle el prólogo que yo tuve a bien leer en un acto muy ameno y fraterno en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Estas fueron mis palabras para Marivell:

Esta mujer no está sola. La acompaña siempre el viento impetuoso de las palabras. Y el azul que una nube cubre en su silencio. Y el gris de las tormentas. Y la esmeralda de los cultivos de una tierra donde alumbran porvenires las mañanas.

Esta mujer es su palabra. Con ella derriba muros y abre caminos. Los caminos se les ofertan en todas las direcciones. Los muros, también. Libera la palabra para encontrar el punto de partida de sus desasosiegos. Esos que generan pasiones de muerte. Una oleada, una furia, un aliño de tormentos, un desvarío de los sentimientos cuando terminan apagados en el drama de la existencia. Altas y bajas. La vida es eso: subir y bajar. Escapar o huir. Pasión de vivir. Y la muerte –desasosiego del Yo, materia incandescente de los sentimientos, furia, dolor y baldío- dejando crecer sobre el huerto la letra baldada de la vida.

Paraninfo de la UASD

Charlie Mariotti, Rafa Rosario, Marivell Contreras,, Ángel Contreras y José Rafael Lantigua.

Y la lluvia, con toda su carga simbólica. Enroscada para forjar tribulaciones. Pero, también, para liberarlas. Todo lo sana el agua. Pero, la poeta la teme. Sospecha que aumentará su dolor, que la dureza de los vientos desarmonizará sus cuitas. El recuerdo, la cizaña del recuerdo. Teme que ellas se instalen en el centro de su queja. La lluvia sanará la memoria y el deseo. Y, al final, en la soledad, la ilusión produce un estado de alerta que renueva sus sentidos.

La palabra sigue su ruta, con su latir, con su cardenillo, con su reprimenda. Y la poeta, descalza sobre las sendas de sus abrojos, anhela el remedio de una piel que cubra su soledad. Al tiempo que una mirada la poeta reclama un collar de palabras que certifiquen el amor. El amor perdurable. ¿Y cuál es el amor perdurable? “El que se alimenta con el cuerpo o el que el alma sustenta”. Hay una tormenta que instila pasiones. Hay una pasión que infiltra tormentas. Ella la sabe sola y con frío. Ella se reconoce sola y llena de calor.

Todo girará sobre esta “sombra gigante” que provoca ansias y dudas. Una revuelta de condenada. Pero, la poeta que hace la crónica tibia de su desamor encuentra en el agua el alivio a su inquietud, a su ardor. Ama el azul del mar, al mar en su infinito vaivén. Y, en medio de su soledad dejará “perder su mirada en un pedazo de cielo azul que ampara otro pedazo finito de mar”.

No hay nada que la disuada de su quebranto (Materia de amor y aflicciones es siempre la poesía). Una voz, unas palabras, un gemido, un canto. Hay una ausencia demoliendo recuerdos. Una presencia que un suspiro acosa. Como la letra de aquel bolero: Una palabra tuya, una sonrisa basta…

Llamaradas de dudas y desamor. Una confesión de la fugacidad del instante. Un trueque de olvidos que acune y cuente y codifique la íntima levedad del ser. El resto es labios, besos, silencios, humedades, ruidos, olvidos, días perdidos, alma, poesía. La poesía. Ella desanda sus pasos, los abrevia y los consume. No hay otra forma para enfrentar al silencio. Y al duelo de la ausencia. No hay otra posible. Testimonio y biografía. Crónica del anhelo. Reportaje del querer. ¿Podrá regresar el olvido a la poeta? ¿Vencerá algún día sus recuerdos? ¿Continuará asida a su sayal de mujer sacudida por el dolor de la ausencia? Por ahora, ella es solo una “perla cautiva/ que se libera del collar y el tiempo”.

Esta mujer no está sola. La acompaña siempre el viento impetuoso de las palabras. Y el azul que una nube cubre en su silencio. Y el gris de las tormentas. Y la esmeralda de los cultivos de una tierra donde alumbran porvenires las mañanas. No necesita más.

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Marivell Contreras, poeta, escritora y periodista dominicana. Ha publicado los poemarios: Mujer ante el Espejo, Hija de la Tormenta, El Silencio de Abril y No me Regales Perlas. Otras publicaciones: Feria de Palabras (entrevistas a escritores), La Chica de la Sarasota: Cuentos de la Calle (relatos), La Flotadora (Microrrelatos), El Sabor de las Letras (recetas y textos de varios escritores). Poemas suyos han sido incluidos en las antologías: A Viva Bosch, A la Sombra del Cañaveral, Solo para locos, Vol. 1 y 2; Poetas de la Era, Vol. 3., Voces del Vino, No creo que yo esté aquí de más, Voces del Café. Microrrelatos suyos han sido incluidos en las antologías: Mujer en pocas palabras y Los Nuevos Caníbales.
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